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Auditoría GA4 y dashboard Looker Studio: caso práctico

Hay proyectos que parecen relativamente sencillos cuando llegan y que, al empezar a revisar lo que existe realmente detrás, terminan convirtiéndose en trabajos bastante más amplios de lo previsto. Este ha sido uno de ellos.

El encargo inicial era claro: crear un dashboard de analítica en Looker Studio que permitiera centralizar en un único entorno los datos de varias páginas web pertenecientes a un mismo grupo empresarial. La empresa necesitaba consultar sus principales métricas sin entrar constantemente en diferentes propiedades de Google Analytics, Search Console y otras plataformas.

Sobre el papel, el proyecto parecía consistir fundamentalmente en conectar fuentes, diseñar una plantilla, replicarla para cada web y ordenar los principales KPI. Sin embargo, en cuanto empecé a revisar la arquitectura de medición comprobé que no tenía sentido construir ningún dashboard antes de saber si las fuentes disponibles eran realmente fiables.

Encontré varias propiedades de Google Analytics 4 midiendo un mismo dominio, implementaciones paralelas, diferencias enormes entre propiedades que supuestamente representaban el mismo proyecto, varios contenedores de Google Tag Manager, configuraciones a las que no existía acceso y, en el caso más grave, una web enviando tráfico y eventos a la propiedad GA4 de otra web diferente.

El trabajo dejó entonces de ser simplemente un proyecto de Looker Studio. Primero tuve que realizar una auditoría de Google Analytics 4 y Google Tag Manager, reconstruir la arquitectura de medición, comprobar qué estaba sucediendo y decidir qué fuentes podían utilizarse sin convertir el dashboard en una representación visual de datos incorrectos.

He anonimizado los nombres de la empresa, proyectos, dominios e identificadores. Lo relevante en este artículo es el proceso: qué encontré, cómo lo comprobé, qué significaba cada incidencia y qué decisiones tomé para construir finalmente un sistema de reporting fiable y mantenible.

Tampoco quiero convertir este artículo en otra explicación general de la herramienta. Para eso ya existe mi guía de Looker Studio y Google Data Studio. Además, para quien tenga curiosidad por la evolución de la plataforma, conservo también un artículo anterior sobre Google Data Studio y sus funcionalidades en 2019.

Aquí voy a centrarme en un caso práctico completo de auditoría GA4, arquitectura de medición digital y construcción de un dashboard para varias webs: inventario de propiedades, revisión de Google Tag Manager, validación con Tag Assistant, propiedades duplicadas, tráfico Unassigned, contaminación entre dominios, análisis mediante hostname, selección de fuentes, documentación técnica, construcción del dashboard, integración de Search Console, preparación para Google Ads y Metricool y creación de manuales para que el sistema pudiera mantenerse posteriormente.

Porque un dashboard profesional tiene bastante menos que ver con crear gráficos bonitos y mucho más con saber qué estamos midiendo, cómo se está midiendo y si realmente podemos confiar en los datos.

El encargo inicial: centralizar la analítica de varias webs

La organización gestionaba distintos proyectos digitales y necesitaba un único punto desde el que consultar su rendimiento. La idea era razonable: abrir un dashboard, seleccionar el proyecto y disponer inmediatamente de la información relevante sin navegar por diferentes cuentas y herramientas.

Qué información debía reunir el dashboard

La primera definición incluía los indicadores habituales de analítica web: usuarios, sesiones, vistas, adquisición, páginas de destino, dispositivos, localización, eventos, conversiones e interacción. A esto se añadirían los datos SEO disponibles en Google Search Console y, posteriormente, otras fuentes si resultaban necesarias.

  • Usuarios y sesiones.
  • Vistas.
  • Canales de adquisición.
  • Fuentes de tráfico.
  • Páginas de destino.
  • Dispositivos.
  • Ciudades.
  • Evolución temporal.
  • Eventos y eventos clave.
  • Sesiones con interacción.
  • Google Search Console.
  • Posibles ampliaciones con Google Ads y Metricool.

La estructura no parecía especialmente complicada. El problema era que todavía no sabía qué propiedad de Analytics debía alimentar cada bloque ni si todas las propiedades disponibles representaban realmente a la web que indicaban sus nombres.

La opción rápida habría sido empezar por Looker Studio

La forma más directa de ejecutar el encargo habría consistido en crear el informe, conectar todas las propiedades disponibles, diseñar una página por proyecto, añadir los KPI y entregar el dashboard. Habría sido rápido, pero habría introducido un riesgo importante: dar por buena toda la arquitectura de medición previa.

Antes de utilizar una cifra como dato de negocio necesitaba comprobar de dónde procedía, qué implementación la generaba y si existía otra medición paralela capaz de alterar su interpretación.

Por qué una auditoría de Google Analytics debe hacerse antes del dashboard

Visualizar datos y disponer de datos fiables son dos problemas distintos. Looker Studio resuelve muy bien el primero, pero no valida automáticamente el segundo.

Looker Studio representa lo que recibe

La plataforma no sabe si una etiqueta está duplicada, si dos propiedades están registrando prácticamente a los mismos usuarios o si una web está enviando eventos a un GA4 que pertenece a otro dominio. Tampoco decide por sí sola qué propiedad histórica debe utilizarse o si una implementación antigua continúa activa por error.

Si conectamos una fuente defectuosa, el dashboard mostrará esos datos defectuosos mediante gráficos perfectamente correctos desde el punto de vista visual.

El diseño puede hacer más creíble un error de medición

Este riesgo suele pasar desapercibido. Una cifra extraña dentro de Google Analytics puede generar dudas; la misma cifra presentada dentro de un dashboard corporativo, con tarjetas, porcentajes y gráficas, puede parecer mucho más precisa de lo que es.

Por ese motivo, la primera pregunta dejó de ser qué gráficos debía crear. Pasó a ser otra: ¿qué propiedades representan realmente cada proyecto y cuáles puedo utilizar con suficiente confianza?

Primera fase de la auditoría GA4: inventariar toda la arquitectura

Antes de comparar métricas necesitaba saber qué existía. En una web reciente la estructura puede ser sencilla: una propiedad GA4, un Google Tag Manager y una propiedad de Search Console. En organizaciones con varios años de trayectoria digital, la realidad suele ser bastante más compleja.

Por la misma infraestructura pueden haber pasado diferentes desarrolladores, agencias, especialistas en campañas, equipos internos y proveedores. Además, pueden haberse producido rediseños, migraciones desde Universal Analytics, cambios de dominio, nuevas promociones o configuraciones temporales que terminaron permaneciendo activas.

El mapa de propiedades

Creé un inventario en el que fui asociando cada proyecto con los recursos disponibles. Para cada web registré el dominio, la cuenta de Analytics, el nombre de la propiedad, su ID de medición, el estado, los contenedores GTM relacionados, los accesos disponibles y cualquier incidencia inicial que pudiera afectar al reporting.

Esta primera fase ya reveló que la relación entre web y propiedad no era siempre uno a uno. Algunos proyectos tenían una arquitectura bastante clara, mientras que otros tenían dos propiedades de Analytics activas para el mismo dominio. En otro caso aparecían dos mediciones y varios contenedores de Google Tag Manager.

Por qué el nombre de una propiedad no es suficiente

Uno de los errores más fáciles de cometer consiste en seleccionar una propiedad únicamente porque su nombre parece corresponder al proyecto. Sin embargo, un nombre creado hace años puede no reflejar correctamente la implementación actual.

Por eso el inventario debía relacionar cada propiedad con su dominio real, su ID y el mecanismo de medición que la estaba alimentando.

La metodología que utilicé para la auditoría GA4 y GTM

Con varias webs y diferentes fuentes necesitaba trabajar con un orden claro. Revisar elementos de forma aislada habría dificultado tanto el diagnóstico como la posterior documentación.

Fase Qué revisé Objetivo
Inventario Dominios, cuentas, GA4 y GTM Conocer la arquitectura existente
Comparación Sesiones, canales y periodos equivalentes Detectar duplicidades y discrepancias
Implementación gtag, GTM, etiquetas y activadores Entender cómo se genera la medición
Validación Tag Assistant Comprobar qué se ejecuta
Impacto Hostname, eventos y sesiones Cuantificar las incidencias
Selección Fuente principal por proyecto Definir qué utilizar en Looker Studio
Documentación Hallazgos, impacto y acciones Dejar trazabilidad

Esta secuencia terminó siendo también la base del informe técnico. Primero debía demostrar qué estaba ocurriendo; posteriormente podía decidir qué hacer con esa información dentro del dashboard.

Doble medición en Google Analytics 4: dos propiedades para una misma web

El primer hallazgo importante apareció en uno de los dominios principales. Había dos propiedades de Google Analytics 4 activas y ambas parecían relacionadas con la misma web.

La existencia de dos IDs no demostraba por sí sola un problema. Podía tratarse de una propiedad histórica, una configuración de pruebas, una migración o incluso una arquitectura paralela deliberada. Necesitaba comparar los datos.

Comparé exactamente el mismo periodo

Durante aproximadamente un año, una propiedad registraba alrededor de 3.800 sesiones, mientras que la segunda se situaba aproximadamente en 3.696 sesiones. La diferencia era pequeña, pero todavía necesitaba comprobar si la distribución del tráfico coincidía.

Los canales confirmaron la duplicidad

Organic Search mostraba aproximadamente 697 sesiones en una propiedad y 698 en la otra. Referral registraba unas 871 frente a 876. La similitud no estaba únicamente en el total, sino en el reparto interno del tráfico.

Con ese nivel de coincidencia podía concluir que las dos propiedades estaban midiendo prácticamente la misma actividad del mismo dominio.

Cómo se había producido la medición paralela

Tras confirmar la duplicidad pasé a la implementación. Quería saber por qué podían coexistir dos propiedades recibiendo datos tan similares.

Una propiedad estaba implementada directamente y otra mediante GTM

La revisión mostró que una medición procedía de una configuración directa de la etiqueta de Google, mientras que la otra se ejecutaba mediante Google Tag Manager.

Este tipo de situación aparece con facilidad después de varios años. Una web puede tener Analytics instalado directamente, incorporar posteriormente GTM y añadir una nueva propiedad sin retirar la implementación anterior. Si nadie revisa el conjunto, ambas continúan midiendo indefinidamente.

El problema no era tener dos propiedades, sino utilizarlas sin criterio

Las propiedades paralelas pueden presentar diferencias en eventos, conversiones, retención, histórico o configuración. Por tanto, aunque las sesiones sean muy parecidas, no tiene sentido utilizar una para adquisición y otra para conversiones, ni mucho menos sumar ambas.

La solución de reporting fue seleccionar una única propiedad como fuente del proyecto y excluir completamente la otra.

Por qué no se pueden sumar dos propiedades GA4 duplicadas

Si una propiedad registra unas 3.800 sesiones y otra 3.696, el proyecto no tiene 7.496 sesiones. En este caso, prácticamente las mismas visitas han quedado almacenadas en dos sistemas diferentes.

La duplicidad genera además problemas más sutiles. Las propiedades pueden evolucionar de forma distinta con el paso del tiempo, recibir configuraciones diferentes o registrar eventos que no existen en la otra.

Una única fuente para todo el proyecto

El criterio que apliqué fue deliberadamente sencillo: una página del dashboard utiliza una propiedad concreta y todos sus gráficos dependen de esa misma fuente. La medición paralela queda fuera, aunque continúe existiendo mientras el equipo técnico decide qué hacer con ella.

Excluir una propiedad no significa que la fuente elegida sea incorrecta

Este matiz fue importante al redactar los avisos. En este caso el problema era la duplicidad, no una contaminación demostrada de la propiedad seleccionada. Por tanto, no tenía sentido marcar sus cifras como “datos no fiables”.

La explicación correcta consistía en indicar que el dashboard utiliza una única fuente y que la propiedad paralela se ha excluido para evitar duplicidades.

Segundo caso: dos propiedades GA4 que no eran equivalentes

En otra web apareció nuevamente una doble medición, pero los resultados eran completamente distintos. Aquí no estábamos ante dos copias casi idénticas.

Métrica o canal Propiedad A Propiedad B
Sesiones totales 5.527 9.634
Organic Search 2.098 4.506
Direct 844 3.419
Referral 627 864
Unassigned 1.905 184
Organic Social 13 243

La diferencia era demasiado grande para considerar las dos propiedades intercambiables. Tampoco podía decidir que la que recogía más tráfico era automáticamente la correcta. Necesitaba entender qué estaba ocurriendo detrás.

Qué podía provocar diferencias tan grandes

Las causas posibles incluían una cobertura distinta de páginas, históricos que empiezan en momentos diferentes, diferencias de atribución, eventos configurados de forma desigual o implementaciones heredadas que seguían activas.

Además, el reparto por canales aportaba otra pista relevante.

El 34,47 % de tráfico Unassigned fue una señal de alerta

Una de las propiedades clasificaba aproximadamente un 34,47 % de las sesiones como Unassigned. En la otra, el mismo grupo representaba alrededor de un 1,91 %.

Unassigned agrupa sesiones que GA4 no consigue encajar correctamente en sus canales predeterminados. Puede aparecer por UTM incorrectas, fuentes o medios no reconocidos, campañas antiguas, diferencias de implementación o problemas de atribución.

Unassigned no demostraba por sí solo cuál era la causa

No podía afirmar que ese porcentaje explicara toda la diferencia entre propiedades. Sin embargo, sí mostraba que la clasificación del tráfico no estaba funcionando de la misma forma.

La combinación entre sesiones totales, adquisición y Unassigned reforzaba la conclusión de que las dos propiedades representaban implementaciones distintas y no podían combinarse en el dashboard.

Tag Assistant confirmó que ambas mediciones seguían activas

Tras comparar datos volví a la implementación. Tag Assistant permitió comprobar que las dos propiedades continuaban cargándose realmente en la web; no eran únicamente cuentas históricas abandonadas.

Las implementaciones tenían orígenes diferentes

Una de las propiedades procedía de una etiqueta de sitio conectada a una configuración anterior, mientras que la segunda se cargaba mediante otra implementación. Además, aparecieron varios contenedores de Google Tag Manager instalados.

Dos de esos GTM no estaban disponibles con los permisos de la cuenta utilizada para la auditoría.

Detectar una etiqueta no equivale a haber auditado su contenedor

Podía comprobar que determinados scripts estaban presentes y se ejecutaban, pero no describir su configuración interna sin acceso al GTM que los controlaba.

Por ese motivo diferencié claramente cuatro estados: detectado, confirmado, auditado y no accesible. Esta distinción terminó siendo muy útil tanto para el informe como para las instrucciones posteriores al equipo técnico.

Cómo resolví el segundo caso dentro del dashboard

La diferencia de tráfico y atribución impedía tratar las dos propiedades como equivalentes. Una debía convertirse en la fuente seleccionada para el reporting y la otra quedar fuera.

No mezclé sesiones de una con eventos de la otra ni intenté construir una especie de promedio entre propiedades. Cada proyecto debía depender de una única fuente coherente.

La propiedad excluida siguió documentada

El hecho de no utilizarla en Looker Studio no significaba ignorar su existencia. El informe técnico explica que continúa activa, que sus cifras presentan diferencias relevantes y que la empresa deberá revisar posteriormente cuál debe mantenerse como medición oficial.

El hallazgo más grave: contaminación de datos entre dos dominios

Hasta este punto había encontrado duplicidades e implementaciones no equivalentes. La incidencia más importante apareció al revisar Google Tag Manager.

Dentro del contenedor de una de las webs encontré una etiqueta cuyo destino era la propiedad GA4 correspondiente a otro proyecto del mismo grupo.

La etiqueta se ejecutaba en todas las páginas

El activador estaba configurado como Initialization – All Pages. No se trataba de una etiqueta reservada para una página específica o una situación excepcional: podía ejecutarse desde el inicio en todas las páginas del dominio.

En términos prácticos, un usuario navegaba por la web A y parte de esa actividad podía terminar almacenada también dentro del Analytics de la web B.

Diferencia entre propiedades GA4 duplicadas y contaminación de datos

Los dos problemas implican varias implementaciones, pero su impacto es muy diferente.

  • Duplicidad: dos sistemas están midiendo esencialmente el mismo proyecto. Para reporting puedo seleccionar uno y excluir el otro.
  • Contaminación: la propia fuente que quiero utilizar contiene eventos procedentes de un dominio que no debería estar allí.

En el segundo escenario, seleccionar una única propiedad no soluciona el histórico, porque esa propiedad ya almacena información que pertenece a otro proyecto.

Esta diferencia determinó cómo debía tratar posteriormente cada página del dashboard.

Cómo confirmé el cross-tagging con Tag Assistant

Encontrar la configuración dentro de GTM era una evidencia importante, pero no quería basar el diagnóstico únicamente en lo que estaba configurado. Necesitaba comprobar si los eventos estaban llegando al destino incorrecto.

La etiqueta enviaba hits reales

Tag Assistant confirmó que el dominio equivocado estaba enviando información a la propiedad del segundo proyecto. Entre los eventos observados aparecían page_view, scroll y otras interacciones asociadas a la navegación.

No era una etiqueta antigua que simplemente permaneciera dentro del contenedor. La contaminación estaba ocurriendo.

Cómo utilicé hostname para cuantificar la contaminación

Una vez confirmado el problema quería saber cuánto estaba afectando realmente al reporting. Para ello utilicé la dimensión hostname.

El hostname permite identificar desde qué dominio se originan los hits y resulta especialmente útil cuando una propiedad recibe datos de varios dominios, existen subdominios o se sospecha de un etiquetado cruzado.

El análisis mostró un resultado especialmente significativo

En el periodo que conservaba suficiente nivel de detalle, la exploración mostraba aproximadamente:

Origen Sesiones Peso aproximado
Dominio incorrecto 557 60 %
Dominio correcto 371 40 %

La propiedad estaba recibiendo más sesiones de la web equivocada que de su propio dominio.

El 60 % de las sesiones analizadas procedía del dominio incorrecto

Este dato convirtió una configuración sospechosa en un problema claramente cuantificado. Ya no estábamos hablando de unos pocos eventos residuales: el tráfico ajeno tenía suficiente peso para distorsionar seriamente cualquier análisis agregado de aquella propiedad.

Cómo una contaminación de GA4 puede alterar decisiones de negocio

Si alguien hubiera consultado únicamente la cifra global habría visto cerca de 900 sesiones durante el periodo analizado. Sin conocer el problema, podría haber interpretado ese volumen como una mejora del proyecto.

Dependiendo del reparto del tráfico, podía parecer un crecimiento SEO, un aumento de demanda, una mejora de determinadas páginas o incluso el efecto positivo de alguna acción de marketing.

Sin embargo, una parte mayoritaria de aquellas sesiones pertenecía realmente a otra web.

El riesgo no consiste solamente en tener una cifra equivocada

El problema serio aparece cuando esa cifra se utiliza para tomar decisiones. Una empresa puede aumentar inversión, mantener una campaña, valorar positivamente una estrategia o priorizar determinados contenidos basándose en un crecimiento que nunca ocurrió en ese proyecto.

Este fue uno de los ejemplos más claros de por qué la auditoría debía preceder al dashboard.

Qué hacer con un histórico de Google Analytics ya contaminado

Una vez confirmado el problema tuve que decidir cómo tratar aquella propiedad dentro del reporting.

Podía eliminar la página, esperar a que el equipo técnico corrigiera GTM o mantener los datos visibles acompañados de una advertencia muy clara. Elegí esta última opción.

Los datos permanecen visibles, pero identificados como no fiables

La página del proyecto indica expresamente que la medición está comprometida. Además, explica cuál es la fuente utilizada, de dónde procede la contaminación y por qué el histórico reciente debe interpretarse únicamente como referencia.

Esto permitía continuar con la entrega del dashboard sin esconder una incidencia que afectaba directamente a la interpretación.

Conservar el histórico facilita entender el antes y el después

Cuando el equipo técnico corrija la implementación podrá establecerse una fecha a partir de la cual la nueva medición ya no reciba tráfico del dominio incorrecto.

Si posteriormente aparece una caída aparente de sesiones, la documentación evitará interpretarla como un empeoramiento comercial: parte del tráfico anterior nunca perteneció realmente a aquel proyecto.

Una segunda medición activa que no podía auditarse

El mismo proyecto todavía tenía otra capa de complejidad. Existían dos contenedores de Google Tag Manager y una segunda medición GA4 que estaba enviando hits reales.

Sin embargo, no disponía de permisos para entrar en ese segundo contenedor.

No convertí la falta de acceso en una conclusión inventada

Podía confirmar que la medición existía y estaba activa, pero no revisar qué etiquetas contenía, qué triggers utilizaba ni por qué se había instalado.

El informe dejó constancia de esa limitación y recomendó identificar al propietario de la configuración antes de decidir si debía mantenerse o retirarse.

Este tipo de precisión me parece básica en una auditoría: lo que no se ha podido comprobar debe quedar indicado como tal.

La retención de datos de GA4 limitaba parte del análisis

Durante la revisión apareció además una configuración que podía pasar desapercibida: la retención de datos de eventos estaba establecida en solo dos meses.

Esto afectaba a determinadas exploraciones y explicaba por qué parte del histórico detallado ya no estaba disponible.

La retención se amplió a 14 meses

La modificación evita que la misma limitación continúe afectando a los análisis futuros. Sin embargo, cambiar la configuración no recupera información que GA4 ya ha dejado de conservar.

Por ese motivo, algunas comprobaciones de hostname solo pudieron realizarse sobre el periodo reciente disponible.

Una propiedad sin datos útiles también quedó fuera

No todas las incidencias tenían la misma importancia. Dentro del inventario apareció una propiedad que no contenía información útil para la primera versión del dashboard.

No la incorporé simplemente porque existiera. Un dashboard no es un inventario de todas las cuentas disponibles; debe mostrar información que pueda interpretarse y utilizarse.

La propiedad quedó fuera del reporting, aunque su existencia y situación se documentaron para que nadie interpretara posteriormente que había sido olvidada.

El criterio definitivo para seleccionar las fuentes

Después de completar la auditoría definí una norma que gobernaría toda la construcción:

cada proyecto utilizaría una única fuente GA4 seleccionada y documentada.

  • No mezclar propiedades paralelas.
  • No sumar mediciones duplicadas.
  • No utilizar propiedades expresamente excluidas.
  • No ocultar incidencias que alteren la interpretación.
  • Marcar como no fiables los datos cuya propia fuente esté contaminada.
  • Documentar las configuraciones que no hayan podido auditarse.

Este criterio fue bastante más importante para la calidad final que cualquier decisión de diseño.

Cómo convertí la auditoría en un informe técnico

Todo el trabajo realizado tenía que quedar documentado de forma que otra persona pudiera entenderlo sin reconstruir mi investigación desde cero.

El informe combina una capa ejecutiva y otra técnica

La primera parte resume las principales incidencias de forma comprensible: propiedades paralelas, diferencias importantes entre mediciones, cross-tagging, configuraciones sin acceso y recursos sin datos útiles.

Posteriormente, cada hallazgo se desarrolla con mayor detalle, incluyendo la evidencia disponible, el impacto y las acciones recomendadas.

El mapa de propiedades quedó como referencia central

Una tabla relaciona proyecto, dominio, propiedad, ID, estado y observaciones. Este mapa resulta especialmente útil para el mantenimiento futuro porque evita tener que deducir de nuevo qué propiedad corresponde a cada web.

Cómo documenté cada hallazgo técnico

Intenté mantener una estructura constante para que el informe fuera operativo y no una simple colección de observaciones.

  • Qué encontré: descripción objetiva de la incidencia.
  • Cómo lo comprobé: datos de GA4, GTM, Tag Assistant o exploraciones.
  • Qué impacto tiene: consecuencias sobre la medición y el reporting.
  • Qué recomiendo hacer: acción técnica necesaria para resolverla.

En el caso de las propiedades duplicadas quedaron registrados los IDs, las implementaciones, el periodo comparado, las sesiones y la similitud de los principales canales.

En el caso del cross-tagging incluí además el contenedor afectado, la etiqueta, el activador global, la validación mediante Tag Assistant y la cuantificación obtenida mediante hostname.

Las correcciones se priorizaron según su impacto

No tenía sentido tratar todos los problemas con la misma urgencia. El etiquetado cruzado era claramente la incidencia más crítica porque estaba contaminando activamente otra propiedad.

  • Prioridad crítica: retirar o limitar el etiquetado cruzado.
  • Prioridad alta: definir propiedades oficiales en los proyectos con mediciones paralelas.
  • Prioridad alta: recuperar acceso a las configuraciones activas no auditables.
  • Prioridad baja: confirmar la función de recursos sin datos útiles.
  • Mantenimiento: revisar configuraciones como la retención.

No recomendé borrar inmediatamente ninguna propiedad histórica

Antes de retirar una medición redundante conviene comprobar qué información contiene. Puede guardar eventos, conversiones, históricos o integraciones que todavía necesitemos.

El procedimiento recomendado consiste en decidir primero cuál será la propiedad oficial, validar qué debe conservarse y retirar posteriormente la implementación redundante de forma controlada.

La comunicación al cliente también formó parte del proceso

La auditoría no terminaba cuando yo entendía qué estaba pasando. El cliente y el equipo responsable de las webs tenían que saber qué se había encontrado y qué actuaciones correspondían a cada parte.

Preparé una comunicación específica al cerrar el diagnóstico

El correo no repetía todo el informe técnico. Explicaba que la revisión había permitido identificar las principales incidencias, que el dashboard podía continuar utilizando fuentes seleccionadas y que determinadas correcciones quedaban documentadas para el equipo técnico.

Separar diagnóstico, implementación y reporting evitó convertir el proyecto en una reimplementación completa de todas las webs.

Qué información dejé preparada para el equipo técnico

En lugar de entregar una recomendación genérica del tipo “revisar Analytics”, el informe indicaba, según cada incidencia, el proyecto afectado, la propiedad, el ID, el contenedor, la etiqueta, el comportamiento comprobado y la corrección propuesta.

También indiqué qué debía validarse una vez realizado el cambio. En el caso del cross-tagging, por ejemplo, no bastaba con eliminar una etiqueta: había que comprobar posteriormente con Tag Assistant y DebugView que el dominio incorrecto había dejado de enviar hits a aquella propiedad.

Después de la auditoría empezó realmente la construcción de Looker Studio

Con las fuentes identificadas podía pasar finalmente al dashboard. En ese momento mi objetivo cambió: toda la complejidad técnica debía quedarse detrás y el usuario final debía encontrarse una interfaz sencilla.

Primero diseñé una página plantilla

En lugar de construir cada proyecto desde cero, preparé una estructura base con los indicadores que tenían sentido para prácticamente todas las webs.

  • Total de usuarios.
  • Sesiones.
  • Vistas.
  • Canales de adquisición.
  • Páginas de destino.
  • Dispositivos.
  • Fuentes.
  • Ciudades.
  • Serie temporal.
  • Eventos.
  • Eventos clave.
  • Sesiones con interacción.
  • Tasa de interacción.

Una vez validada la plantilla, la dupliqué para los demás proyectos y sustituí la fuente de datos correspondiente. Esto mantuvo una estructura visual coherente y redujo el riesgo de crear configuraciones diferentes por error.

La portada del dashboard funciona como centro de navegación

La primera página permite acceder a cada proyecto mediante botones. El usuario no necesita conocer los menús internos de Looker Studio ni buscar páginas dentro del informe.

La portada incluye además un aviso general de calidad

El texto explica que algunos proyectos tienen mediciones paralelas, que el dashboard utiliza una única fuente seleccionada y que existe un caso donde la propia propiedad contiene tráfico contaminado.

Añadí además acceso directo a la carpeta documental para que auditoría, manuales y dashboard formen parte del mismo sistema y no terminen dispersos.

Los avisos técnicos aparecen también junto a los datos

No me parecía suficiente dejar las incidencias únicamente en el informe técnico. Una persona puede abrir directamente Looker Studio meses más tarde sin haber leído la auditoría.

Por eso cada proyecto afectado tiene una explicación específica. En las propiedades con duplicidad, el aviso indica qué fuente se utiliza y qué medición se ha excluido. En la propiedad contaminada, la página advierte expresamente de que los datos no son fiables.

Qué información incluí en cada página del dashboard

Intenté mantener una estructura suficientemente completa para entender cada proyecto sin convertir el informe en un catálogo interminable de métricas.

  • Usuarios: referencia del volumen de usuarios registrados durante el periodo.
  • Sesiones: número de visitas o periodos de interacción.
  • Vistas: visualizaciones de páginas registradas por GA4.
  • Sesiones con interacción: visitas que cumplen los criterios de participación definidos por Analytics.
  • Tasa de interacción: proporción de sesiones con interacción respecto al total.

Estas métricas ofrecen una primera fotografía del volumen y comportamiento, pero ninguna debe interpretarse de forma aislada. El valor aparece cuando se relacionan con adquisición, páginas y eventos.

Adquisición y fuentes de tráfico

El gráfico de canales permite ver el peso de Organic Search, Direct, Referral, Organic Social, Email y otras categorías. La tabla de fuentes baja posteriormente al origen concreto: Google, tráfico directo, redes sociales, webs de referencia, campañas o incluso asistentes de inteligencia artificial cuando aparecen identificados.

Esta combinación ayuda a entender no solo cuánto tráfico existe, sino de qué depende cada proyecto.

Páginas de destino

La tabla muestra las URLs donde comienzan las sesiones, acompañadas por sesiones, usuarios y vistas. Es una información especialmente útil para detectar qué contenidos están captando usuarios, aunque no fueran considerados inicialmente las páginas más importantes del proyecto.

Dispositivos y ciudades

El reparto entre móvil, ordenador y tablet aporta contexto sobre la forma en que se consume cada web. Añadí además las principales ciudades, aunque estos datos deben interpretarse como una aproximación y no como una localización exacta.

Cuando el componente geográfico forma parte de una estrategia más amplia, esta información puede complementarse con acciones específicas de SEO local y Google Business.

La serie temporal permite detectar cambios que un total puede ocultar

Una gráfica de sesiones por día completa el bloque de adquisición. Dos periodos pueden tener prácticamente el mismo volumen y, sin embargo, presentar distribuciones completamente diferentes.

La serie temporal facilita detectar picos, caídas, efectos de campañas, cambios repentinos o posibles problemas de medición. No necesitaba una visualización sofisticada; necesitaba que el usuario pudiera identificar rápidamente cuándo había ocurrido algo fuera de lo normal.

Los eventos muestran qué hacen los usuarios dentro de la web

El siguiente bloque abandona el volumen de tráfico y se centra en comportamiento.

Entre los eventos aparecían page_view, user_engagement, session_start, first_visit, scroll, clics, descargas, inicio de formularios y otras acciones específicas de determinados proyectos.

Mostré número de eventos y usuarios

No quería limitarme a una lista de nombres. También necesitaba saber cuánto se producía cada acción y cuántas personas estaban participando en ella.

Los eventos clave se muestran igualmente aunque algunos proyectos tengan valor cero. Ese cero no significa necesariamente ausencia de acciones comerciales; puede indicar que todavía no existe una configuración adecuada de eventos clave.

Tres niveles diferentes de calidad del dato

Después de toda la auditoría, los proyectos podían agruparse en tres situaciones claramente distintas.

Situación Tratamiento en el dashboard
Fuente sin incidencia relevante Datos mostrados normalmente
Existen propiedades paralelas Una fuente seleccionada y las demás excluidas
La propia fuente está contaminada Datos visibles, pero identificados como no fiables

Esta clasificación evitó tratar cualquier duplicidad como si todo el histórico estuviera mal y, al mismo tiempo, impidió presentar como fiable una propiedad que había recibido una cantidad material de tráfico procedente de otro dominio.

Integración de Google Search Console en Looker Studio

Después de completar la parte de Analytics pasé al bloque SEO. La intención era incorporar datos de Search Console cuando existiera acceso correcto a la propiedad correspondiente.

Solo conecté Search Console donde existía acceso real

Con la cuenta utilizada para construir el dashboard únicamente estaba disponible una de las propiedades necesarias. No intenté mantener una falsa simetría utilizando otra web o una propiedad que no correspondiera al proyecto.

Cuando se concedan nuevos permisos, las páginas restantes podrán ampliarse sin necesidad de modificar la arquitectura principal.

Impresión del sitio e impresión de URL en Search Console

Para construir el bloque SEO utilicé dos conexiones diferentes de Search Console.

  • Impresión del sitio: clics, impresiones, CTR, posición media y consultas.
  • Impresión de URL: análisis de páginas y métricas asociadas a cada URL.

Esta separación permite responder a dos preguntas distintas: qué están buscando los usuarios y qué páginas de la web están consiguiendo esa visibilidad.

Los cuatro KPI principales

En la parte superior añadí clics, impresiones, CTR y posición media. Posteriormente incorporé una tabla de consultas y otra de páginas, ambas ordenadas de forma que los elementos con mayor peso aparecieran primero.

La tabla de consultas permite detectar búsquedas de marca, términos genéricos, keywords con muchas impresiones, CTR mejorables y oportunidades próximas a mejores posiciones. Esta lectura forma parte también de mi trabajo como consultor SEO, aunque aquí su función es explicar cómo integré la capa orgánica dentro de un sistema de reporting más amplio.

Por qué GA4 y Search Console no tienen que coincidir

Una de las confusiones más habituales consiste en comparar los clics de Search Console con las sesiones Organic Search de Analytics y esperar cifras idénticas.

No representan exactamente lo mismo. Además, intervienen diferencias de consentimiento, sesiones, atribución, procesamiento, zonas horarias y metodología.

Su valor no está en obligarlas a coincidir, sino en utilizarlas conjuntamente: Search Console explica cómo aparece y recibe clics la web en Google, mientras que GA4 ayuda a analizar lo que ocurre después de la visita.

Preparar la futura integración con Google Ads

Google Ads no terminó formando parte de esta primera versión, pero dejé documentado cómo incorporarlo posteriormente.

Primero se necesita acceso a la cuenta publicitaria

La cuenta de Google utilizada para editar el dashboard debe tener permisos sobre Google Ads. Una vez concedidos, Looker Studio puede conectarse directamente a la cuenta correspondiente.

Para una primera versión añadiría coste, impresiones, clics, CTR, CPC medio, conversiones y coste por conversión. Después incorporaría una tabla por campañas y, si aporta valor, una serie temporal de inversión o conversiones.

No mezclar automáticamente conversiones de Ads y GA4

Las dos plataformas pueden utilizar modelos de atribución, ventanas y criterios diferentes. Antes de comparar las cifras hay que comprobar qué representa exactamente cada conversión y evitar presentar como discrepancia un comportamiento que deriva de metodologías distintas.

Metricool como futura capa de redes sociales

Otra ampliación estudiada fue la conexión con Metricool. En este caso la empresa necesitaría disponer de los accesos y del plan compatible, pero el procedimiento quedó explicado en el manual de mantenimiento.

La conexión requiere obtener el token correspondiente, añadir el conector en Looker Studio, autorizarlo y seleccionar la marca adecuada.

Qué información tendría sentido incorporar

No mezclaría todas las métricas de social media dentro de las páginas de Analytics. Crearía una sección propia con audiencia, crecimiento, alcance, impresiones, engagement, interacciones y rendimiento de contenidos.

De esta forma la arquitectura continuaría siendo comprensible: analítica web, SEO, publicidad y redes sociales quedarían relacionadas, pero no mezcladas sin criterio.

El dashboard quedó preparado para incorporar nuevas fuentes

No quería entregar una estructura cerrada que tuviera que reconstruirse ante cualquier nueva necesidad. La plantilla permite añadir nuevos proyectos, nuevas propiedades de Search Console, cuentas de Ads o fuentes externas manteniendo una lógica común.

El siguiente nivel incluso podría incorporar CRM, leads y ventas. En ese momento el sistema dejaría de responder únicamente a preguntas de tráfico y empezaría a relacionar adquisición con resultados comerciales.

El tráfico procedente de inteligencia artificial empieza a aparecer en Analytics

Durante la revisión de fuentes aparecía además un detalle interesante: algunas sesiones ya podían identificarse como procedentes de asistentes de inteligencia artificial.

El volumen puede seguir siendo pequeño frente a Google o Direct, pero forma parte de la evolución de los canales de descubrimiento.

Esto tiene relación directa con el desarrollo de estrategias de GEO y visibilidad en inteligencia artificial. A medida que herramientas como ChatGPT, Gemini, Copilot o Perplexity generen más visitas, tendrá sentido integrarlas progresivamente dentro del análisis de adquisición.

La complejidad técnica debe quedarse detrás del usuario

Después de una auditoría con varias cuentas, IDs, GTM, Tag Assistant, hostnames, retención y propiedades paralelas, podría parecer lógico terminar con un dashboard igualmente complejo.

Quise conseguir lo contrario.

El usuario final encuentra una portada, una página por proyecto, un selector de fechas, métricas organizadas de la misma manera y avisos solamente donde son necesarios. No necesita saber cómo funciona un trigger de GTM para interpretar si los datos son fiables.

Más gráficos no significan mejor reporting

GA4, Search Console y Google Ads ofrecen centenares de dimensiones y métricas. Un dashboard no necesita utilizarlas todas. Debe responder rápidamente a las preguntas que importan.

  • ¿Cuánto tráfico recibe la web?
  • ¿De dónde procede?
  • ¿Qué páginas captan usuarios?
  • ¿Qué hacen dentro del sitio?
  • ¿Qué consultas generan clics?
  • ¿Qué URLs tienen visibilidad?
  • ¿Se están produciendo acciones relevantes?
  • ¿Podemos confiar en las cifras?

El resto puede añadirse cuando exista una necesidad concreta.

Crear un manual de usuario formó parte de la entrega

El proyecto no terminó con el enlace de Looker Studio. Preparé un manual que explica la portada, cada página, las principales métricas, Search Console y los avisos de calidad.

La idea era que una persona nueva pudiera comprender el informe sin necesitar una explicación individual cada vez.

La documentación reduce dependencia

Si el usuario quiere saber qué significa una métrica, puede consultarlo. Si una nueva persona se incorpora al equipo, dispone del contexto. Y si aparece un aviso de calidad, puede saber exactamente qué implica sin depender de que alguien recuerde verbalmente la auditoría.

Un segundo manual explica cómo mantener y ampliar el dashboard

El manual de usuario está pensado para consultar el informe. El segundo documento está pensado para modificarlo.

Antes de explicar cómo crear un gráfico, incluye el mapa simplificado de fuentes: qué propiedad utiliza cada proyecto, cuáles están excluidas y dónde existen datos comprometidos.

Cómo editar sin romper la arquitectura

El documento explica cómo cambiar métricas y dimensiones, duplicar gráficos, añadir una nueva fuente GA4, incorporar Search Console, conectar Google Ads, utilizar Metricool o crear una nueva página a partir de la plantilla existente.

Una recomendación sencilla consiste en duplicar siempre que sea posible un componente ya configurado y modificar únicamente lo necesario. Esto conserva el diseño y reduce errores.

Cómo añadir un nuevo proyecto al dashboard

La estructura permite ampliar el informe siguiendo un proceso sencillo:

  1. Duplicar una página existente.
  2. Cambiar el título del proyecto.
  3. Conectar la nueva fuente.
  4. Sustituir la fuente en todos los gráficos.
  5. Revisar KPI, tablas, eventos y serie temporal.
  6. Comprobar el selector de fechas.
  7. Actualizar el botón de navegación de la portada.
  8. Añadir un aviso si existe alguna limitación conocida.

La parte verdaderamente importante no es la duplicación visual. Es comprobar que cada componente ha dejado de utilizar la fuente de la página original.

La checklist de mantenimiento evita repetir los mismos errores

Antes de publicar cambios dejé preparada una serie de comprobaciones:

  • ¿La fuente pertenece realmente al proyecto?
  • ¿El dominio coincide?
  • ¿Se ha utilizado accidentalmente una propiedad excluida?
  • ¿El selector temporal funciona?
  • ¿Search Console corresponde a esa web?
  • ¿Google Ads utiliza la cuenta correcta?
  • ¿Metricool está conectado a la marca adecuada?
  • ¿Los avisos técnicos siguen visibles?
  • ¿Funcionan los botones de navegación?

Muchas incidencias de analítica no aparecen porque la herramienta sea particularmente complicada, sino porque nadie realiza estas comprobaciones básicas cuando modifica una configuración existente.

La entrega final fue mucho más que un enlace a Looker Studio

Al terminar el proyecto reuní todos los recursos en una carpeta compartida. La entrega incluía el dashboard, la auditoría técnica, el manual de usuario y el manual de mantenimiento y ampliación.

Preparé además una comunicación final explicando qué era cada documento y para qué debía utilizarse. Puede parecer una parte menor después de toda la investigación técnica, pero una mala entrega puede hacer que un trabajo bien ejecutado resulte difícil de utilizar.

Qué función cumple cada documento

  • Dashboard: consulta cotidiana de datos.
  • Auditoría: arquitectura de medición, problemas, evidencias y recomendaciones.
  • Manual de usuario: interpretación del informe.
  • Manual de mantenimiento: edición, nuevas fuentes y futuras ampliaciones.

Qué trabajo hubo realmente detrás del dashboard

Visto únicamente desde el resultado final, puede parecer que el proyecto consistió fundamentalmente en diseñar algunas páginas en Looker Studio. La secuencia real fue bastante diferente.

  1. Inventariar webs, cuentas, propiedades e IDs.
  2. Asociar las propiedades con sus dominios reales.
  3. Identificar los contenedores de Google Tag Manager.
  4. Comprobar accesos.
  5. Detectar propiedades paralelas.
  6. Comparar sesiones y canales.
  7. Analizar el tráfico Unassigned.
  8. Revisar implementaciones.
  9. Validar etiquetas mediante Tag Assistant.
  10. Detectar el cross-tagging.
  11. Analizar hostname.
  12. Cuantificar la contaminación.
  13. Revisar segundas mediciones y accesos.
  14. Comprobar la retención de GA4.
  15. Seleccionar las fuentes que entrarían en el dashboard.
  16. Excluir las propiedades que no debían utilizarse.
  17. Preparar la auditoría técnica.
  18. Priorizar acciones.
  19. Comunicar los hallazgos.
  20. Construir la plantilla.
  21. Crear la navegación.
  22. Configurar los bloques de GA4.
  23. Integrar Search Console.
  24. Documentar Google Ads y Metricool.
  25. Crear los manuales.
  26. Preparar la entrega final.

Por eso considero que este trabajo fue realmente un proyecto de auditoría de Google Analytics, arquitectura de medición y reporting, no simplemente la creación de un dashboard.

Qué habría ocurrido si hubiese empezado directamente por Looker Studio

Probablemente habría terminado antes, pero el resultado habría sido mucho peor.

  • Podría haber utilizado una propiedad duplicada sin saberlo.
  • Podría haber sumado sesiones que representaban a los mismos usuarios.
  • Podría haber elegido entre 5.527 y 9.634 sesiones sin entender por qué existía esa diferencia.
  • Podría haber presentado como tráfico real unas sesiones cuyo 60 % procedía aproximadamente de otro dominio.
  • Podría haber interpretado como mejora de marketing un error de medición.
  • Y nadie habría sabido después por qué se había seleccionado cada fuente.

Este es el motivo por el que considero que la auditoría previa aportó mucho más valor que cualquier gráfico concreto del dashboard.

Señales de que una arquitectura GA4 merece una auditoría

No todos los problemas producen una caída evidente a cero. Muchas veces aparecen como pequeñas incoherencias que se normalizan con el tiempo.

Señal Qué podría indicar
Dos propiedades con cifras casi idénticas Medición paralela o duplicada
Dos propiedades con diferencias enormes Implementaciones o históricos distintos
Mucho tráfico Unassigned Problemas de atribución o etiquetado
Dominios inesperados Cross-tagging o medición compartida
Eventos duplicados Varias etiquetas midiendo la misma acción
Picos sin explicación Campaña, error técnico o contaminación
GTM que nadie reconoce Arquitectura heredada sin documentación

Checklist antes de construir un dashboard de analítica digital

Después de este proyecto, estas son algunas de las comprobaciones que realizaría antes de conectar cualquier fuente a un sistema de reporting.

Google Analytics 4

  • ¿Cuántas propiedades existen?
  • ¿Qué dominio mide cada una?
  • ¿Existe alguna duplicidad?
  • ¿Cuál debería ser la propiedad oficial?
  • ¿Las cifras son coherentes?
  • ¿Hay hostnames inesperados?
  • ¿La retención es adecuada?

Google Tag Manager y Tag Assistant

  • ¿Cuántos contenedores existen?
  • ¿Tenemos acceso a todos?
  • ¿Qué etiquetas están activas?
  • ¿Qué activadores utilizan?
  • ¿Se ejecuta alguna etiqueta donde no corresponde?
  • ¿Los destinos GA4 son correctos?

Search Console y reporting

  • ¿La cuenta tiene acceso a la propiedad correcta?
  • ¿Necesitamos consultas y URLs?
  • ¿Qué información necesita realmente el usuario?
  • ¿Qué fuentes deben quedar excluidas?
  • ¿Existen limitaciones que deban mostrarse?
  • ¿Quién mantendrá el dashboard?

Cuándo revisar hostname en Google Analytics

El caso de contaminación demuestra el valor de una dimensión que muchas veces no aparece en los informes habituales.

Revisaría hostname cuando una propiedad recibe datos de varios dominios, aparecen URLs inesperadas, existen subdominios o entornos de pruebas, se comparten configuraciones o sospechamos que una etiqueta está instalada en una web equivocada.

El hostname ayuda a diagnosticar; no sustituye la corrección

Podemos utilizarlo para separar datos y cuantificar el problema. Sin embargo, la solución real sigue siendo impedir que el evento llegue a una propiedad que no debe recibirlo.

Filtrar no convierte una implementación incorrecta en una implementación correcta.

Qué debe comprobarse después de corregir Google Tag Manager

Una vez el equipo técnico aplique las correcciones, el trabajo no debería darse por terminado inmediatamente.

  • Comprobar Tag Assistant.
  • Revisar DebugView.
  • Confirmar que la etiqueta incorrecta ha dejado de dispararse.
  • Volver a analizar hostname.
  • Validar los principales eventos.
  • Comprobar que las conversiones necesarias siguen funcionando.
  • Documentar la fecha de corrección.

Esta última fecha será especialmente importante para futuros análisis. El histórico contaminado continuará existiendo y no debe compararse con el periodo posterior como si toda la serie tuviera la misma calidad.

Los accesos forman parte de la arquitectura de medición

Otro aprendizaje del proyecto fue que tener una herramienta instalada no significa necesariamente que la empresa tenga control completo sobre ella.

Puede existir una propiedad de Analytics sin permisos administrativos, un GTM activo cuyo propietario no está claro, Search Console inaccesible para la cuenta de reporting o una cuenta publicitaria gestionada por un proveedor anterior.

Los proveedores necesitan acceso para trabajar, pero considero recomendable que los activos principales permanezcan bajo control de la empresa. Esto simplifica cualquier auditoría futura y evita que un cambio de proveedor implique perder conocimiento o acceso a la infraestructura.

Una nomenclatura clara evita problemas futuros

La arquitectura se vuelve mucho más fácil de mantener cuando las fuentes tienen nombres comprensibles.

Elementos llamados “Analytics 2”, “Web nueva”, “Prueba final” o “GA4 nuevo 2” pueden resultar claros para quien los creó y completamente inútiles dos años después.

Prefiero nombres que relacionen plataforma y proyecto:

  • GA4 – Proyecto A.
  • GSC – Proyecto A – Sitio.
  • GSC – Proyecto A – URL.
  • Google Ads – Proyecto A.
  • Metricool – Marca A.

Es una decisión pequeña, pero ayuda muchísimo cuando la arquitectura crece.

Un dashboard debe poder sobrevivir a quien lo creó

Esta fue la principal razón para crear los manuales y documentar las fuentes. Si mañana otra persona se hace cargo del reporting, debería poder saber qué propiedad utiliza cada proyecto, cuáles están excluidas, dónde existen problemas y cómo incorporar nuevas fuentes.

No debería necesitar reconstruir toda mi investigación ni depender de que yo recuerde verbalmente cada decisión.

De la analítica web a un sistema de reporting de marketing

La primera versión se centra fundamentalmente en Google Analytics 4 y Search Console, pero la arquitectura permite evolucionar hacia un sistema mucho más amplio.

Google Ads puede incorporar inversión y conversiones; Metricool puede añadir redes sociales; Google Business Profile puede aportar información local; y un CRM podría conectar finalmente los canales de adquisición con leads, oportunidades y ventas.

En ese momento el dashboard dejaría de responder únicamente a preguntas como “¿cuántas sesiones hemos tenido?” para empezar a responder otras mucho más cercanas al negocio: qué canal genera oportunidades, qué campaña obtiene mejores resultados o qué contenido termina contribuyendo a captar clientes.

Qué aporta una visión SEO a una auditoría de analítica

Aunque este artículo no pretende competir con las páginas comerciales dedicadas al posicionamiento, mi experiencia en SEO influye inevitablemente en la forma de interpretar la analítica.

No me interesa únicamente el número total de sesiones. Quiero saber qué URL las capta, qué búsqueda está detrás, qué canal ha generado la visita y qué ocurre posteriormente.

El caso del cross-tagging demuestra además por qué esta visión necesita una medición sólida. Un supuesto crecimiento orgánico carece de valor si una parte importante del tráfico pertenece realmente a otra web.

La metodología que me deja este caso práctico

Después de todo el proyecto, la secuencia puede resumirse de una forma bastante sencilla:

  1. Inventariar: saber qué existe.
  2. Auditar: comprender cómo está configurado.
  3. Comparar: detectar incoherencias.
  4. Validar: comprobar el comportamiento real.
  5. Cuantificar: medir el impacto cuando sea posible.
  6. Seleccionar: decidir qué fuentes utilizar.
  7. Documentar: dejar constancia de problemas y decisiones.
  8. Construir: crear finalmente el dashboard.
  9. Explicar: preparar documentación para el usuario.
  10. Mantener: dejar el sistema preparado para crecer.

Empezar directamente por el punto ocho habría sido más rápido. También habría producido un resultado mucho menos fiable.

Mi opinión como experto en marketing digital

Este proyecto confirma algo que considero cada vez más importante: tener muchos datos no significa necesariamente disponer de buena información.

Una empresa puede tener varias propiedades de Google Analytics, cientos de eventos, Search Console, campañas, redes sociales y un dashboard espectacular. Si nadie sabe de dónde procede cada cifra, toda esa infraestructura puede generar más confusión que conocimiento.

En este caso, antes de construir el reporting encontré dos propiedades midiendo prácticamente el mismo tráfico, otras dos con diferencias enormes, un 34,47 % de Unassigned en una de ellas, varios contenedores de GTM, configuraciones sin acceso, una retención limitada y una web enviando datos al Analytics de otra hasta el punto de que aproximadamente el 60 % de las sesiones analizadas procedía del dominio incorrecto.

Si hubiera empezado directamente por Looker Studio, todos esos problemas habrían quedado escondidos detrás de gráficos aparentemente correctos.

Una vez entendida la medición, el dashboard sí aporta muchísimo valor. Permite reunir adquisición, comportamiento, SEO y futuras capas de publicidad o social media dentro de una herramienta común. Pero la visualización debe ser la consecuencia de una arquitectura suficientemente entendida, no un sustituto de esa arquitectura.

El objetivo final tampoco debería ser saber simplemente cuántas sesiones tiene una web. Lo interesante es relacionar esas visitas con consultas, páginas, campañas, eventos y, finalmente, resultados comerciales.

¿Necesitas auditar Google Analytics o crear un dashboard de marketing?

Cuando una empresa tiene varias webs, propiedades creadas en momentos diferentes, Google Tag Manager gestionados históricamente por distintos proveedores o métricas que cambian dependiendo de dónde se consulten, merece la pena revisar primero la arquitectura de medición.

Dentro de mis servicios de marketing digital, SEO y SEM puedo abordar proyectos relacionados con:

  • auditoría de Google Analytics 4;
  • auditoría de Google Tag Manager;
  • validación mediante Tag Assistant;
  • detección de propiedades GA4 duplicadas;
  • análisis de hostname y contaminación entre dominios;
  • eventos y conversiones;
  • Google Search Console;
  • Google Ads;
  • Looker Studio;
  • dashboards de analítica y marketing;
  • reporting;
  • documentación técnica;
  • manuales de usuario;
  • y planificación de futuras integraciones.

Porque antes de decidir qué KPI colocar en la parte superior, qué gráfica utilizar o qué diseño queda mejor, existe una pregunta bastante más importante:

¿podemos confiar realmente en los datos que vamos a poner dentro del dashboard?

Consultor SEO Alicante
[Puntuación media de las Reseñas: 5]
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